Educación inclusiva para niños indígenas: el modelo que aplica Transformando Miradas en Coyomeapan
La educación inclusiva para niños indígenas busca algo simple: que ningún niño se quede fuera de la escuela por su origen étnico, su idioma o la pobreza de su familia. En Coyomeapan, Puebla, Transformando Miradas A.C. lleva dos años aplicando un modelo con tres etapas que ya beneficia a 133 niñas y niños nahuas con rezago educativo. Este artículo documenta cómo funciona, con datos reales del proyecto Educación Inclusiva, financiado por Fundación Actinver a través de Apoyando Sueños.
¿Qué es la educación inclusiva para niños indígenas?
La educación inclusiva para niños indígenas es un enfoque que adapta la atención escolar a las barreras específicas que enfrenta esta población: idioma, distancia geográfica, pobreza extrema y falta de servicios psicopedagógicos. No se trata solo de que el niño asista a clases. Se trata de que reciba el acompañamiento emocional y académico que necesita para permanecer en la escuela.
En México, la Nueva Escuela Mexicana promueve un aprendizaje inclusivo, pluricultural y equitativo, con especial atención a la diversidad cultural y lingüística. Pero en comunidades como Coyomeapan, esa promesa choca con una realidad concreta: escuelas sin psicólogos, sin pedagogos y sin recursos para detectar a tiempo un trastorno de aprendizaje.
El derecho a la educación de niñas y niños indígenas está reconocido en la Convención de los Derechos del Niño. El principio de equidad exige que el acceso y la permanencia en el sistema educativo sean prioridad para quienes están en desventaja. En la práctica, ese principio necesita organizaciones que lo lleven a la comunidad, escuela por escuela.

¿Por qué Coyomeapan enfrenta tanto rezago educativo?
Coyomeapan enfrenta rezago educativo porque combina pobreza extrema, aislamiento geográfico y una infraestructura casi inexistente. El municipio tiene 93.9% de su población en situación de pobreza y 50.3% en pobreza extrema. Puebla en su conjunto tiene 40.6% y 3.8% respectivamente. La diferencia es enorme.
Los datos de vivienda lo confirman. En Coyomeapan, 94.6% de las viviendas no tiene acceso a internet, 97.4% no cuenta con computadora y 90.5% no tiene teléfono fijo. Cuando llegó la pandemia y las clases se movieron a plataformas digitales, esta comunidad quedó fuera. Los docentes optaron por cuadernillos quincenales, pero el analfabetismo de muchos padres impidió que los niños recibieran apoyo en casa. El resultado: más rezago, más ansiedad y más deserción.
Un diagnóstico realizado en el primer trimestre de 2024 confirmó la magnitud del problema. De una matrícula de 199 niñas y niños en cinco escuelas primarias indígenas, el 76% presentaba dificultades en lectoescritura, matemáticas y lenguaje. El 24% enfrentaba problemas emocionales como ansiedad por separación o duelo no resuelto.
¿Cómo funciona el proyecto Educación Inclusiva de Transformando Miradas?
El proyecto Educación Inclusiva atiende a niñas y niños indígenas nahuas de 6 a 13 años en cinco escuelas primarias bilingües de Coyomeapan: Tlixco, Cuarta Sección, Xocotla, Ixtlahuac y Cuitzala. Transformando Miradas aplica su metodología lúdico-participativa con expresión artística y perspectiva de género en tres etapas consecutivas.

Primera etapa: diagnóstico y atención psicopedagógica
La primera etapa identifica quién necesita ayuda y qué tipo de ayuda necesita. El equipo de Transformando Miradas trabajó con directores y comités escolares de las cinco escuelas para aplicar cédulas de identificación a 133 niñas y niños. El resultado: 81 niños y 52 niñas con algún trastorno de desarrollo intelectual o dificultad de aprendizaje.
A partir de ese diagnóstico, 17 niñas y niños fueron canalizados a atención psicológica y 70 a servicios de pedagogía. Esta etapa incluyó también la adecuación de un espacio digno para la atención, el primer espacio psicopedagógico de la región de la Sierra Negra.
Segunda etapa: desarrollo emocional a través del arte
La segunda etapa usa el arte como herramienta para gestionar emociones y construir autoestima. Los talleres de manejo de emociones, pintura y cuento ilustrado dan a niñas y niños un espacio para expresar lo que no siempre pueden poner en palabras.
El taller de pintura benefició a 22 niñas y niños con dificultades intelectuales. Un ejercicio de muralismo sumó su participación al proceso creativo colectivo. Estas actividades no son solo entretenimiento: desarrollan habilidades socioemocionales que inciden directamente en el aprendizaje académico.
Tercera etapa: crianza respetuosa con madres y padres
La tercera etapa involucra directamente a las familias. El taller de crianza respetuosa se pensó originalmente solo para padres y madres con hijos que enfrentan trastornos de desarrollo intelectual. El interés generalizado de las familias y del personal docente llevó a abrir la participación a toda la comunidad escolar.
Hasta ahora, 115 madres y padres de cinco escuelas han participado en las sesiones de sensibilización. El objetivo es que las familias entiendan las dificultades de aprendizaje de sus hijos y aprendan estrategias concretas para apoyarlos en casa.
¿Qué resultados ha logrado el proyecto?
El proyecto lleva un avance del 50% con resultados medibles en cada etapa. La primera etapa ya concluyó, con 133 niñas y niños diagnosticados y canalizados a los servicios que necesitaban. La comunicación entre familias y el equipo se sostiene a través de un grupo de WhatsApp activo.
Los directores de las cinco escuelas describen el proyecto como algo nuevo: es la primera vez que llevan servicios psicopedagógicos directamente a la escuela. Ocho madres de familia ya se acercaron a preguntar por niños que ni siquiera están inscritos en la escuela, algunos ya adolescentes. Eso muestra que el proyecto generó confianza más allá del grupo original de beneficiarios.
El impacto no se queda en los niños. Las familias participantes reportan mayor interés en la educación de sus hijos, y la organización fortalece su presencia y experiencia de trabajo en el municipio. El proyecto se evalúa cada tres meses en conjunto con los maestros, con evaluaciones de entrada y salida en cada actividad.

¿Cómo puedes apoyar este trabajo?
Puedes apoyar este proyecto de tres formas: con una donación, con un convenio institucional o difundiendo el trabajo que ya se hace en Coyomeapan. Transformando Miradas es una organización con perspectiva de género, dieciséis años de experiencia y donataria autorizada por el SAT, lo que significa que tu aportación es deducible de impuestos.
El proyecto Educación Inclusiva requirió una inversión de $72,629.76 pesos para dos años de trabajo en cinco escuelas primarias. Ese monto cubre diagnóstico, atención psicológica y pedagógica, talleres de arte y el primer espacio psicopedagógico de la Sierra Negra. Si representas una fundación, empresa o institución interesada en educación con enfoque indígena y de género, puede ser tu siguiente paso.
