Talleres de masculinidades positivas con jóvenes nahuas de Coyomeapan, Puebla
En enero de 2026, 168 adolescentes nahuas de dos localidades del municipio de Coyomeapan entraron a un salón de clases por primera vez para hablar de masculinidad. Para muchos de ellos, fue también la primera vez que alguien los invitaba a cuestionar cómo habían construido su identidad como hombres. Al cerrar el proyecto, el conocimiento sobre masculinidad hegemónica, paridad y valores democráticos subió del 63% al 89% entre los participantes.
Este artículo documenta la edición 2025-2026 del proyecto Introspección Masculina por la Democracia, implementado por Transformando Miradas A.C. en las localidades de Tercera Sección y Cuitzala, Coyomeapan, Puebla, con financiamiento del Instituto Nacional Electoral (INE) a través del Programa Nacional de Implementación del Protocolo para la Prevención, Atención y Sanción de la Violencia Política contra las Mujeres en Razón de Género (PNIPPM).

Por qué trabajar masculinidades positivas con adolescentes nahuas
La masculinidad hegemónica no es solo un concepto académico. En comunidades indígenas con alta marginación como las de la Sierra Negra de Puebla, se expresa en prácticas concretas: la división sexual del trabajo que concentra las tareas del hogar en las mujeres, la exclusión de las mujeres de espacios de decisión comunitaria, y la normalización de actitudes de intolerancia y violencia hacia ellas.
Trabajar ese problema desde la adolescencia, con jóvenes de 13 a 16 años en plena formación de identidad, tiene una lógica clara: es el momento en que se consolidan o se cuestionan los mandatos de género. Sin intervención, esos mandatos se reproducen.
La edición 2025-2026 retomó los aprendizajes de la primera etapa del proyecto, implementada entre diciembre de 2024 y abril de 2025 con 116 adolescentes varones. Esa primera edición mostró dos cosas: que los jóvenes podían reflexionar sobre su masculinidad cuando se les daba el espacio para hacerlo, y que excluir a las adolescentes del proceso era un error. En la edición siguiente, participaron de manera activa desde el inicio.

Cómo se estructuraron los talleres de masculinidades positivas en Coyomeapan
El proyecto operó en tres etapas encadenadas, cada una construida sobre lo trabajado en la anterior.
Primera etapa: grupos de reflexión-acción
Se conformaron cinco grupos de reflexión con 168 estudiantes: cuatro grupos en la Telesecundaria José Guadalupe Posada de la Tercera Sección, y uno en la Telesecundaria Frida Kahlo de Cuitzala. Cada grupo tuvo ocho sesiones de dos horas.
Los temas abordados incluyeron el sistema sexo-género, estereotipos y roles de género, historia del feminismo, masculinidades, paridad de género, democracia e identidad. La distribución del tiempo priorizó valores democráticos (15%), masculinidades (15%) e historia del feminismo (15%), con el resto distribuido entre los demás temas.
La metodología fue lúdico-participativa: los jóvenes no recibieron clases magistrales. Trabajaron con dinámicas grupales, análisis de casos y una herramienta concreta, el Memorama de Valores Democráticos elaborado por el INE en 2021, que resultó especialmente atractivo para los participantes.
Adicionalmente, cada participante llevó una bitácora personal donde registraba sus reflexiones entre sesión y sesión. Al inicio esto presentó dificultades: los estudiantes estaban acostumbrados a un modelo educativo donde son receptores, no productores de ideas. Con el tiempo, comenzaron a escribir sobre temas concretos: la corresponsabilidad en las tareas del hogar, el derecho a la igualdad salarial, la participación de las mujeres en la vida comunitaria.
Segunda etapa: pintas comunitarias
Una vez que los grupos completaron sus sesiones de reflexión, el proyecto pasó a la acción comunitaria. Con 56 estudiantes participantes (28 mujeres y 28 hombres), se realizaron tres pintas de bardas en espacios públicos de ambas localidades.
El proceso de cada pinta comenzó con un dibujo individual que expresara lo aprendido. Después, los grupos eligieron de manera colectiva los diseños y mensajes, apoyados con herramientas de inteligencia artificial para la elaboración de bocetos. Las tres bardas resultantes llevan los nombres “Mismas oportunidades”, “Sin igualdad no hay democracia” y “El árbol de los valores democráticos”.
Las pinturas permanecen en los espacios públicos donde fueron realizadas y funcionan como materiales de sensibilización permanente para toda la comunidad, no solo para quienes participaron en el proyecto.

En paralelo a las pintas, se impartieron pláticas sobre la elaboración de contenido para TikTok. La actividad generó 14 videos producidos por los propios adolescentes sobre paridad, igualdad y sororidad. El video con mayor alcance, producido por la adolescente Sharon López Nieva sobre paridad de género, acumuló 2,788 visualizaciones.
Tercera etapa: cine comunitario
El cierre del proyecto utilizó el cine como herramienta de reflexión colectiva. Se realizaron dos funciones en la localidad de Cuitzala, con las películas “Las sufragistas” y “Figuras ocultas”, ambas centradas en la participación y los derechos de las mujeres
El 95% de los participantes mencionó que nunca antes había asistido a una función de cine. Las películas funcionaron como detonadores para conversaciones que los jóvenes no habrían tenido de otra forma: sobre el derecho al voto, al trabajo y a la participación política de las mujeres.
Resultados medibles del proyecto
El principal indicador del proyecto fue el cambio en conocimientos medido mediante una evaluación comparativa (ex ante y ex post).
Al inicio, el 63% de los 168 participantes contaba con conocimientos sobre masculinidad hegemónica y su relación con el ejercicio pleno del derecho a la participación de las mujeres. Al concluir los grupos de reflexión, ese porcentaje subió al 89%, un incremento de 26 puntos porcentuales.
Los cinco grupos de reflexión comprometidos se realizaron en su totalidad, con una asistencia del 97% a lo largo del proyecto. Las tres bardas programadas se pintaron. Las dos funciones de cine comunitario se realizaron. El 95% de los participantes que respondieron la encuesta de satisfacción expresó que les gustó participar en los grupos y que se sintieron tratados con cordialidad y empatía.
En total, el proyecto atendió a 291 personas: 168 participantes en los grupos de reflexión más 123 en otras actividades (pintas y cine comunitario). De ese total, 146 fueron mujeres y 145 hombres, todos de la etnia nahua del municipio de Coyomeapan.
Lo que dijeron los jóvenes al terminar
Los testimonios de los participantes muestran el tipo de reflexiones que se generaron durante el proceso.
Jesús Sandoval Trinidad, estudiante de segundo grado, expresó: “Todos tenemos los mismos derechos; aquí contamos tanto hombres como mujeres. Antes, se decía que las mujeres no valían o no sabían hacer nada, pero muchas lucharon para cambiar eso.”
Marcela Romero Solís, de 14 años, estudiante de la Telesecundaria Frida Kahlo: “Lo que entendí sobre la democracia y la participación de las mujeres es que, gracias a las mujeres que lucharon, hoy tenemos derechos como la libertad, la salud y la posibilidad de decidir sobre nuestra vida.”
Jaqueline Fabiola Martínez Domínguez añadió: “Considero que hombres y mujeres deben ser tratados de la misma manera; por ejemplo, en los salarios, ya que ambos realizamos el mismo trabajo.”
La Mtra. Beatriz Ramírez Cacho, docente de una de las instituciones participantes, señaló: “El proyecto nos pareció muy interesante y benéfico, para los jóvenes fue una forma de aprendizaje, expresión y recreación. Logramos que nuestros chicos se comuniquen mejor y expresen lo que sienten.”
Por qué la metodología lúdico-participativa funciona en comunidades indígenas
Los espacios educativos en las localidades rurales e indígenas de alta marginación operan mayoritariamente bajo modelos transmisivos: el docente habla, los estudiantes escuchan. Ese modelo reproduce, sin cuestionarlo, el sistema de creencias que el proyecto busca interpelar.
La metodología lúdico-participativa de Transformando Miradas A.C. invierte esa dinámica. Las y los jóvenes analizan, proponen, deciden y producen. La bitácora de reflexión hace que el aprendizaje sea visible para ellos mismos. Las pintas llevan ese aprendizaje al espacio comunitario. El cine genera emociones que habilitan conversaciones que la clase tradicional no puede provocar.
El resultado no es solo un cambio de conocimientos: es un cambio en la relación que los jóvenes tienen con su propia capacidad de reflexión y participación
Sobre Transformando Miradas A.C.
Transformando Miradas A.C. es una organización de la sociedad civil constituida en 2014, con sede en Tehuacán, Puebla, y con donataria autorizada por el SAT. Desde 2008, trabaja en la promoción de los derechos de las mujeres y la equidad de género en Tehuacán y en municipios de alta marginación de la Sierra Negra de Puebla, incluyendo Coyomeapan, Zoquitlán, Eloxochitlán y Huitzilan de Serdán, entre otros.
El proyecto Introspección Masculina por la Democracia forma parte de la línea de trabajo de nuevas masculinidades de la organización, implementada con jóvenes desde 2013.
